Siento como la cabeza me da tumbos y un sudor frío se hace dueño de mi voluntad. Respido y al exalar vuelvo a degustar el sabor de mi última comida echada al otro lado del retrete. A veces ocurre, no es cuestión de ser novata...a veces se puede hasta expulsar sustancias por la nariz, es muy desafradable y has de andar con el pañuelo recogiendo cada vez que se escapa otro pedacito.
Es más que desagradable, pero yo he elegido esto al igual que he elegido el dolor de cabeza que por falta de glucosa se va a apoderar de mi.
Hoy no fue un simple comer y lo echo, eso es característico de la anorexia, un bulimico tiene más el incharse a lo que sea, lo que le apetezca o lo que tenga más a mano motivo de una especie de ansia por ese comer y luego no una culpabilidad por lo que has comido, si no que sabes que te has excedido, adrede además, y lo hechas asumiéndolo como cada día.
No es un trauma por un "estoy gorda" si no más bien un "no quiero engordar pero me gusta mucho comer".
Ahora siento una feliz culpabilidad, he hecho algo que no debía haber hecho, pero me sentiría más culpable si no lo hubiese hecho. Por otro lado pienso en todas las personas que mueren de hambre cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo y me dan ganas de acabar conmigo misma, es aberrante mi comportamiento, pero bueno, cada vez creo tener más fuerza para dejarlo, porque ya me están pasando demasiadas cosas como para no espavilar,
Gracias Libertaria por comentarme en el post 4.
